Quizás tu dormitorio sea estrecho y alargado, eso nos puede dar una ventaja con respecto al espacio pues posiblemente podamos adelantar el cabecero unos centímetros e integrar detrás un armario con un murito de separación, o incluso unos armarios bajos con puerta para guardar cosas pequeñas. En buhardillas por ejemplo, la parte más baja es ideal para poner el cabecero de la cama, sobre todo si en lugar de acompañarla de las clásicas mesitas, le ponemos un gran armario a medida detrás que integre también el cabecero. Un dormitorio demasiado largo o ancho nos permite crear divisiones con paneles decorativos de cristal, metal o de madera, y detrás esconder un vestidor, un baño, una zona de trabajo... Dependiendo del espacio que quede podemos montar lo que queramos. Y no te olvides de las zonas de paso: un pasillo más ancho de lo habitual puede ser el lugar ideal en el que montar un armario a medida, o una cómoda a juego con la carpintería, para organizar muchas cosas sin saturar la vista.