Distribuyendo de otra forma el dormitorio o manteniendo su distribución, pero trabajando al detalle el plano, es posible que encuentres huecos muertos que ahora ocupa un mueble cargado de trastos, o que simplemente está desaprovechado. Quizás puedas en ese espacio encargar una librería a medida, unas baldas voladas o una práctica mesa de madera que entre en el hueco, para trabajar más cómodos sobre ella (y abandonar por fin esa incómoda postura trabajando con el portátil en la cama). Muchos se sorprenden de las posibilidades que ofrece un espacio pequeño, y no solo nos referimos a los dormitorios, al trabajar con soluciones a medida. Por ejemplo, ese espacio que hay debajo de las ventanas es perfecto para poner un banco de lectura, que debajo de su tapa abatible guarde maletas, nórdicos, libros... Ponle unas colchonetas a juego con los textiles del cuarto y quedará, ¡de revista!