Un espacio pensado para el relax nos pide a gritos una luz cálida. Pues utilizar 2.700-3.000 K (idéntica a la del salón si quieres). Recuerda que hace falta contar con iluminación general, en forma de plafón en el techo, lámpara colgante o focos empotrados si te gustan más. Y en tu tocador, o junto al vestidor más luminarias de baja potencia y también de luz cálida, para no estropear este clima de relax que estamos buscando. Con los reguladores de intensidad aún es más fácil. Apuesta por su instalación para conseguir la máxima precisión a la hora de limpiar a fondo el armario, a la más suave justo antes de irnos a dormir. Poder regular la luz es básico para evitar incómodos deslumbramientos, o volver a salir a la calle con un modelito imposible, por culpa de no haber encendido la luz para no molestar.