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El estilo nórdico busca transmitir sensación de luminosidad y limpieza. Para conseguirlo utiliza colores claros y naturales como el blanco, el beige o el gris. Estos colores ayudan a reflejar la luz (natural o artificial) en las paredes, potenciando esa atmósfera de luminosidad, amplitud y calma.
Si quieres crear contraste en la estancia, puedes incorporar colores como el negro o los tonos pastel (rosa pálido, azul cielo o el verde menta, por ejemplo).