¡No te resignes a tener para siempre un recibidor cueva! quizás tirando una pared (o desplazándose unos centímetros), o instalando un cerramiento de cristal, puedas dotarlo fácilmente de luz natural. Hay soluciones sencillas que harán que solo tengas que encender la luz por la noche. Todo es cuestión de estudiar el plano y ver qué idea se puede llevar a cabo. Diseñando el espacio al milímetro se pueden hacer maravillas: ocultar radiadores o instalaciones de luz, integrar un banco para descalzarnos, camuflar vigas incómodas. Mira la foto: un pasillo eterno y oscuro, "antes"; un espacio polivalente, luminoso y muy práctico, "después". Y todo gracias a los muebles a medida y esa pared de vidrio y metal que integra un despacho y un estupendo cuarto para invitados (cerrando las cortinas). ¡Menuda ideaza! recuerda que al caer la tarde harán falta luces cálidas que creen ambiente. Una general en el techo, y otras de apoyo en las paredes o destacando algún elemento como un banco o un cuadro. Siempre LED y con reguladores de intensidad por el tema del consumo.