Muchas cosas pequeñas no pasan del recibidor de casa: las llaves, el mando del garaje, el bolso, el correo... Por eso, en la entrada principal siempre viene bien un mueble que sirva de apoyo. Una pieza que no reste mucho espacio, tipo consola, especialmente cuando el recibidor es pequeño y estrecho; o incluso una simple balda volada, si no cabe mucho más. Puede ser un mueble que compres expresamente de madera, una consola de hierro, o incluso un estante de obra o de pladur con hornacinas. Esta última opción se usa muchas veces para aprovechar y a la vez ocultar los cuadros de la luz (a veces son muchos y estéticamente quedan fatal), splits de aire acondicionado o radiadores. Todas las opciones son válidas. Solo tienes que ponerle un poco de mimo, y prestar atención a los detalles, para que también sean bonitas desde un punto de vista estético.