Porque no estamos hablando de poner papel pintado en una pared, o de mover un enchufe. Una reforma son palabras mayores y más, de nuestra casa. De ahí que sea vital que encuentres una empresa de reformas en la que puedas confiar plenamente.
Contratar un arquitecto y/o un interiorista son algunos gastos que aunque ahora te puedan parecer prescindibles, a la larga te van a ahorrar dinero y disgustos. Ellos plasmarán en un plano lo que necesitas, trabajarán mano a mano con sus profesionales de confianza, supervisarán las obras, y se hagan cargo de que todo se haga bien y ¡en plazo! (que debe ir siempre por escrito y con penalizaciones por retrasos "por si acaso").
¿Y el tema licencias y permisos? si hicieran falta (que no es siempre) te las puede gestionar el mismo arquitecto.