La cubierta de la Academia de las ciencias de california de renzo piano está rematada con 2,5 hectáreas de vegetación que permiten filtrar y reutilizar el agua de lluvia, y a la que se puede acceder para disfrutar de las vistas. Esta incorporación de la vegetación también contribuye a la climatización del espacio, manteniéndolo más frío en verano y sin apenas necesidad de calefacción en invierno. Además, a lo largo de ella se colocaron placas fotovoltaicas. Todo ello ha contribuido a que este centro situado en san francisco se haya convertido en un modelo a seguir en lo que a arquitectura sostenible se refiere. En centro acoge, entre otras cosas, un planetario, un acuario y un museo de historia natural en un espacio casi diáfano gracias a las paredes de cristal que separan unas salas de las otras.