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Este estilo, al igual que el nórdico, tiene la iluminación como el punto más importante. Los colores preponderantes en este estilo son los azules y los blancos, un reflejo de los colores del paisaje mediterráneo y de muchos pueblecitos a orillas de este histórico mar.
Es por ello que las paredes pueden ser de yeso. Un color que remite inmediatamente a las casitas de muchas localidades ibicencas o incluso griegas. Por su parte, los suelos suelen ser de estilo rústico y realizados con madera e incluso por cerámica. La madera es un material, además, que puede usarse también en las vigas del techo.
El mobiliario acostumbra a ser de estilo rústico, como por ejemplo jarrones de barro, decoraciones en terracota, plantas y flores.