El estilo de decoración que más triunfa en nuestros días, especialmente entre jóvenes. La razón de esto puede residir en que es un estilo que prima la sencillez, la claridad, las líneas rectas y la luminosidad. Un estilo nada ostentoso que, en cambio, resulta elegante y crea espacios habitables y gratos.
La clave de este estilo es la luz; un hecho que tiene todo el sentido si consideramos que las tierras de las cuales procede no son especialmente luminosas. El objetivo de esta decoración es, por tanto, aprovechar el sol lo más que se pueda.
Por esta razón son espacios que promueven el mayor aprovechamiento de la luz. Los tonos blancos del mobiliario y de las paredes están pensados para acentuar la sensación de luminosidad. Asimismo, el mobiliario es discreto y de un tamaño reducido para posibilitar que el espacio se inunde de sol.