Este estilo de decoración busca reflejar el colorido y viveza de los mercados y bazares orientales, especialmente norteafricanos. Es por ello que se define por un uso de colores llamativos y expresivos como el naranja y el rojo, aunque también pueden incluirse tonos más fríos como el azul y neutros como el blanco.
En cuanto a las formas, es un estilo que recurre a los motivos arquitectónicos típicamente árabes como arcos de herradura o lobulados, así como a mosaicos y madera tallada con formas abstractas y geométricas.
El mobiliario, especialmente los sofás, mesas y sillones, acostumbra a ser bajo y sin brazos, imitando el estilo característico que todos asociamos a los países norteafricanos.
Y, respecto a otros elementos decorativos, los cojines coloridos siempre son una buena opción para darle a nuestro interior un toque exótico. Asimismo, los farolillos forjados remiten directamente a la cultura árabe al mismo tiempo que aportan un toque étnico y elegante a nuestro interior.