Como su propio nombre indica es un lugar destinado para trastos que no se usan. Algunos lo tienen de origen, y otros (viendo que les hace falta) lo construyen en patios, plazas de garaje, azoteas, terrazas o huecos de escalera. El problema es que dentro de "cosas que no se usan", puede entrar una cantidad disparatada de objetos que antes o después nos pesará mantener. Un trastero viene genial para guardar las bicis o patines, cascos, material de buceo o de esquí, herramientas, maletas, la tienda de campaña y los sacos de dormir... Hasta ahí, ¡perfecto! el problema viene cuando empezamos a meter todo tipo de cacharros. Es más cómodo aparcarlo ahí que tomar una decisión sobre si realmente lo necesitamos. Y lo que en principio son cuatro cosas se convierte en un caos que crece y crece con los años como una bola de nieve. Es básico por ello poner un poco de sentido común y usar ese espacio extra para vivir más cómodos. Te contamos 5 trucos para que deje de ser un problema y se convierta en un espacio muy útil.