x
La instalación es sencilla y rápida. Además, no requieren ventilación exterior, ni tampoco hay peligros de explosión o asfixia. Se calientan rápido (en comparación con las vitrocerámicas). Calientan directamente el recipiente, por lo que son más seguras frente a quemaduras. Eso sí, requieren recipientes especiales, normalmente un conductor eléctrico. Así, el calor sólo se aplicará en esa área, el resto de la placa estará fría. Esto hace que no se genere calor residual, por lo que sólo se consume la energía necesaria. Asimismo, la inducción no quema, por lo que se adhiere menos suciedad y es más sencilla su limpieza.