Durante los meses de confinamiento, todos nos dimos cuenta de algo: los espacios al aire libre son un auténtico lujo, por pequeños que sean. Cerrar la terraza e incorporarla al salón, antaño una reforma de lo más habitual, hoy ya no está tan de moda. Pero seamos realistas: cuando llegan los meses más fríos o lluviosos, estos espacios apenas se usan. ¿Cuál es la solución?
Anímate a colocar cortinas de cristal. Estos innovadores cerramientos protegen las terrazas y los balcones de la lluvia y al viento, sin dar sensación de "cerrado". ¡Y es que resultan casi invisibles!. Es cierto que no aíslan tanto como las ventanas de doble cristal, pero en el otoño o la primavera permiten aprovechar la zona para comer, descansar, leer... Un auténtico lujo, sobre todo si vives en la ciudad.