Y seguimos con las reformas que nos ayudan a superar la cuesta de enero (y la de febrero, que tampoco está mal). Ahorrar energía solo es posible si las viviendas están bien aisladas; antes hablábamos sobre cambiar las ventanas, pero también es importante fijarse en las paredes y los techos. ¿Sabías que gran parte del calor se escapa por ellos? si el edificio tiene ya unos cuantos años o notas las paredes frías cuando las tocas, es el momento de ponerse manos a la obra.
Hay varios sistemas para aislar las paredes. Si hay cámara de aire, se puede insuflar un material aislante expansivo para rellenarla; es una reforma sencilla y práctica, que apenas supone obra. Para paredes sencillas, lo más eficaz es levantar un trasdosado con pladur y aislante (lana de roca, fibra de vidrio...): perderás unos centímetros de espacio, pero el resultado merece la pena. Verás cómo tu factura de calefacción y climatización baja en picado, y notaréis mucho más confort en casa.