Esas cocinas de revista que tanto admiras, tienen sus trucos para lucir siempre impecables. No importa si son pequeñas, medianas o más bien grandes, sino tener las cosas en su sitio y acumular solo lo que haga falta. La limpieza también es básica (como no podía ser de otra forma) en un sitio donde se cocinan alimentos.
¿Cuál es el secreto para lograrlo?
Planificar de antemano dónde irá cada cosa y ser muy estricto con el orden. En tu cocina debe haber un espacio destinado a los alimentos, otro a la vajilla y cubertería, y finalmente, otro para utensilios. Si no hay nada sobre la encimera (o lo básico) la cocina se verá ordenada casi de manera mágica. Grábate a fuego este mantra: a la vez que cocino, recojo y limpio. Guarda solo los utensilios que usas con frecuencia, y los demás, no los conserves. Mejor los donas, regalas, vendes... Y ojo a la despensa, ¡imprescindible contar con una lo más ordenada posible! no vale guardar por guardar, ni acumular sin razón. Así vas a la compra menos veces, gastas menos y encuentras todo a la primera.